por Fidel Blanco

Sueño con tocarle el culo a Nick Cave, con verlo desnudo. Acariciar su larga espalda y susurrarle al oído una de sus canciones. Él se sacudiría de placer y me pondría su mano en el rostro, lo tocaría con delicadeza. Le preguntaría si le incomoda escuchar sus propios álbumes, me contestaría que no. Disfruta sus canciones, aunque no todo el tiempo. Desde los tiempos en los que cantaba «Shivers» con los Boy Next Door hasta el doloroso Skeleton Tree. Una trayectoria, una línea de vida. Todo inició en su natal Australia. Un país lleno de canguros y koalas. Aún recordamos a Cocodrilo Dundee. ¿Qué sabemos de Australia además de eso? Creo que muy poco. Como en muchas partes del mundo, hubo un escandaloso extermino en contra del pueblo nativo durante la colonización europea, acabando con diversos pueblos de aborígenes. Actualmente no sucede gran cosa por allá. Incendios y el Australia Open. También sé que tienen los Didyeridú. Lo sé por qué lo vi en los Simpson. Además de lo anterior, están los one hit wonder de Midnight Oil, el grupo donde cantaba un horrible pelón que se dedicó a la política tras disolverse su grupo.

En 1979 salió tu primer disco, Door, door. En el grupo resaltaban los nombres de Mick Harvey y el lindísimo Rowland S. Howard. Siempre has tenido buena espina para escoger a tu gente. Los malditos. Quién diría que esos jovencitos con los que te juntabas formarían parte de grupos de culto de la talla de los Crime and the City Solution y These Immortal Souls. Apuesto que los oíste con atención. A mí en lo personal me gustan más los segundos. Seguramente por la voz de Rowland. ¿Qué te parecieron sus discos solistas? Tennage Snuff Film es excelente. Hay varias reminiscencias tuyas. Quién sabe, a lo mejor fue mutua la influencia.

Los Boys Next Door mutaron para convertirse en The Birthday Party. Ignoro el motivo del cambio tan repentino. Me da pena preguntar. A pesar del disco homónimo que ya venía cobijado por la legendaria disquera 4AD, el verdadero debut de la Fiesta de Cumpleaños fue con Prayers on Fire. La alineación seguía siendo la misma, todavía no había ese cambio de integrantes que se volvió recurrente tiempo después. Musicalmente es un disco salvaje, esquizofrénico en ciertos momentos. Es toda una catarsis echárselo completo. Si me preguntas, le doy diez absoluto.

Se abre el telón con «Zoo-Music Girl». Tan hilarante y pegadiza. «Cry» me enchina la piel. Eso que hace en la guitarra Rowland es mágico. Las percusiones de la parte final son una bomba. En «Capers» tu voz es de ultratumba. Seguro que asustarías a los malditos niños de mi cuadra. El cuarto track es uno de los más emblemáticos. Tan siniestra, tan tú. «Nick the Stripper». ¿Sabías que por esa canción te conocí? Sí, antes de los Bad Seeds. «Ho-ho» es una linda melodía dentro del mundo escabroso del disco, tal vez la más floja. ¡No, qué va! Quisiera saber cómo reaccionaría un demente con «Figure of Fun». El mejor momento del disco llega con «King Ink». ¡Qué pedazo de canción! Es de mis favoritas de toda tu discografía. Todo parece calmo, pero luego revienta. No sigue una línea. «Dead Song» es de puño y letra de Anita Lane. Sabes, a pesar de trabajar a tu lado, no muchos conocen a Anita. Se recuerda más a Lydia Lunch. Me gusta mucho como la cantas.

Años después aparecería Junkyard, un álbum parecido al pasado, sin embargo, tendría unas bondades más altas. ¿Cómo es que lo haces? ¿Cómo es que tu mente nunca deja de trabajar? Aún vemos a Rowland y a Mick. «She’s Hit» es lenta y espeluznante. Acertada para arrancar. «Dead Joe» es demoledora, de lo más atragantado. No te da tiempo de respirar. Me imagino montado en un caballo cruzando por un desierto de fuego. Hasta que las llamas empiecen a quemar mi carne. ¿Cómo describir «Hamlet (Pow, pow, pow)»? Parece que un perro, mejor dicho, un canguro rabioso te hubiera mordido. El lado A termina con «Several Sins». La segunda mitad del disco tampoco tiene desperdicio. Gritas cómo un loco, repitiendo «Well-well-well. He drives a trash can. He’s coming to my town», una y otra vez. En «Kiss Me Black» se llega al clímax de un orgasmo eterno; parecido al de los cerdos. «Kewpie Doll» baja un poco las velocidades, aunque no por eso estas a salvo de impactar contra el muro. La canción que le da título al álbum es la última. Una vez más te desgarras la garganta. Hay que decir que en una reedición viene «Release The Bats», otro de los clásicos de esta época. Me hice un tatuaje en honor a ella.

Hay detalles que hacen a Junkyard mejor que el pasado, ahora se atrevieron a todo. Existieron un par de Ep’s y varios recopilatorios más, no obstante, eso era todo. Lo oficial. El grupo decidiría separarse. Empezarían los cambios.

Debes preguntarte por qué le he puesto tanto énfasis a tu etapa con The Birthday Party. Pues porque muchos te conocen por tus semillas del mal, y quería darles un espacio especial a tus raíces. El Nick más punk. No me lo vas a creer, de vez en cuando me he topado con algunos inocentes que ignoran esta etapa de tu vida. Como si nunca hubiera existido. Una patada en el culo es lo que se merecen. ¿No te jode eso?

Tras la ruptura estuviste de un lado para el otro, buscando la forma de retomar el rumbo. Mick Harvey seguía a tu lado. Uno de los cambios más sobresalientes, desde mi punto de vista, fue la entrada de Blixa Bargeld, un endemoniado sujeto que se dedicaba a cantar-gemir-gritar en Einsturzende Neubauten. Seguramente quedaste impresionado cuando los viste en vivo. Es como si te pusieran un taladro en el cráneo, especialmente en sus inicios. Te sacaste la lotería al llevártelo. ¿Has pensado en hacer un trío? Tú, Blixa yo.

No pasó mucho tiempo para que tus Bad Seeds lanzaran su disco debut: From here to eternity, el tema homónimo es una bestialidad, ni qué decir de «Cabin Fever!». Aún tenían reminiscencias al Birthday Party, todavía no maduraban (ni falta hacía). Su segunda producción, The Firstborn Is Dead, resultó un paso hacia adelante, pero aún no se mostraba todo el potencial. Aquí se halla «Tupelo», canción que en vivo se vuelve más escalofriante de lo que ya es. En 1986 te atreviste a sacar un disco de covers, donde le rendirías tributo a Lou Reed, John Lee Hooker, Johnny Cash, entre otros. El pavimento apenas estaba siendo colocado.

Con la aparición de Your funeral… My trial tu mundo cambiaría. Estarías más que contento con el resultado obtenido. Recuerdo como lucías en Wings of Desire de Win Wenders. La escena en la que sales acompañado de tu pandilla interpretando «The Carny». No puedo pensar en otro músico para salir en dicho film, aunque sea un fragmento, en una película de Wenders. ¡Nadie podría rechazar la oferta! ¿Te gustó París, Texas? Es muy bonita.

Saldremos a pasear, a caminar sin rumbo fijo. Iremos en busca de todo y nada. La lluvia comenzará a caer y entonarás «Sad Waters»; yo te miraré a los ojos. Cuando pare de llover recordarás la canción homónima a tu cuarto álbum. Lo entiendo, Nick, eres un hombre torcido. Por eso te logro entender. Las tinieblas regresan con «Stranger Than Kindness» y «Jacks Shadow», la cual coescribiste con Mick Harvey. Tres canciones más y todo muere. Quedas atrapado en el ataúd. Nos enjuician por nuestros pecados. Es imposible no recordar a varios hijos de puta con «Scum».

El punto más alto de tu carrera es con Tender Prey. La grabación estuvo situada gran parte en Alemania del este. La forma en la que abre el disco es bestial, una canción que te da tu sentencia de muerte. Espero que estés preparado. Algunas personas no están listas para morir. Quisiera que justo antes de fallecer, esta melodía pase por mi cabeza; así podré saber si estoy preparado o no. Si mi destino es el averno, sería ideal darle paso a «Up jumped the devil». Perfecta para la bienvenida. ¿Alguna vez has visto el infierno? ¿Te has sentido ahí? El diablo me habla por las noches, creo saber un poco al respecto.

Quiero bailar «Deanna» mientras nos quitamos la ropa, verte mientras te sacudes sobre la cama en calzoncillos. Quiero que me digas que no vienes por mi dinero ni por mi amor; dime que quieres, mi alma. Estoy dispuesto a dártela. Destacan la sensual «Mercy» y la hermosa «Slowly Goes the Night». Quiero que me ates a la cama con «Sunday’s Slaves» de fondo. Conquista todo mi cuerpo, al igual que lo hizo Hitler con gran parte de Europa. Hagámoslo todos los domingos después de ir a la iglesia; que se vuelva una tradición. Dan por concluido el viaje la potente «Sugar, Sugar, Sugar» y «New Morning». Ambas disfrutables al amanecer, después de todas las obscenidades de la noche anterior.

En The Good Son hay un Nick más íntimo y melancólico. Es un álbum tan intenso como los pasados, tanto que te estruja el corazón. Lo aplasta hasta hacerlo añicos. En lo musical te muestras más tranquilo, pero hay una desesperación que se transmite, contagiando al escucha. Ojalá pudiera contarte lo que sentí el día que lo escuché completo. Algo dentro de mí se perdió. ¿La fe? No lo sé bien. A veces te sientes entre ángeles y querubines, en seguida recibes una cachetada que te hunde hasta lo más profundo de las tinieblas. Te destroza. Aquí viene «The Weeping Song». El tema que cantas junto a Blixa. Sus voces se oyen tan hermosas juntas. Diabólicas y soberbias. Esta es mi canción favorita de los Bad Seeds, lo juro. Tan dramática y oscura. Es la canción para llorar, no se puede hacer otra cosa con ella. Verlos bailar en el video es divertido, imagino que han salido de un bar con varias copas encima.  Luego sigue «The Ship Song»; con ésta puedes acurrucarte sobre mi regazo. Navegaremos por las olas más salvajes hasta quedarnos dormidos.

Entre finales de los ochenta y mediados de los noventa andabas con la creatividad a tope. Cada material discográfico contaba con identidad propia. La madurez había llegado. En 1992 aparecería el multi aclamado por la crítica Henry’s Dream, mantenía un poco la línea del álbum anterior. A pesar de su indudable calidad, no estuviste satisfecho con el resultado, y lo entiendo. Aquí hablas de lo que más te gusta: el amor y la muerte. Destaca la pegadiza «Papa Won’t Leave You, Henry» y la oración proclamada de «When I First Came to Town». Me recitarás «Straight to You» en el auto mientras conduces por la autopista, dando por seguro de que te seguiré toda la vida. Nunca te abandonaré.

La joya de la corona de los noventa fue Let Love In. Lo primero que me preguntas es si te amo. Por supuesto que lo hago.Un rugido surge con «Loverman», alaridos del o la amante. La sepultura en «Red Right Hand». «Thirsty Dog» es tan festiva, que la puedo repetir una y otra vez. Te lo juro, me transforma en un animal desquiciado. Espuma brota de mi boca. Por favor, deja que mis colmillos te perforen un poquito la espina dorsal.

Una serie de crímenes y asesinatos serán llevados a cabo con el Murder Ballads de fondo. Homicidas homosexuales, sádicos y psicópatas. En «Henry Lee» te acompañas de PJ Harvery. ¿Cómo es ella? ¿Es tan egocéntrica? ¿Salías con ella al mismo tiempo que con Kylie Minogue? La odisea etérea llega con «Where the Wild Roses Grow». Al final un cover a Bob Dylan nos revela que la muerte no es el fin. Así lo es. Podría matar por ti si así me lo pides. Pídeme que mate. En los créditos encontramos ya al barbudo Warren Ellis como músico de acompañamiento. Poco tiempo le tomó para volverse la mugre de tu uña. Tal para cual.

De 1997 al 2003 tuviste tu periodo más dócil. No eran malos discos, aunque si los comparabas con lo pasado, quedaban algo tibios. Eso sí, los hits no pararon. Enamoraste a miles con «In My Arms», «(Are You) The One That I’ve Been Waiting For?» y «Love Letter». El enamorado eras tú. No todo era romance, entre mermelada podías ensuciarte un poco. Encontrar al loco Nick. Para el 2004 Blixa anuncia su salida del grupo, tenía que dedicarle más tiempo a su banda. A la que es suya al cien por ciento. Su partida fue dolorosa, aun así, había que seguir adelante. Te extrañaremos Blixa. Los Bad Seeds son interminables, siempre puedes encontrar una semilla podrida por el sendero, aguardando para ser maleducada.

¿Quién te aconsejó a dejarte el mostacho? Era raro verte con él. Parecía tener vida propia. Logré apreciarlo en el video de «Dig, Lazarus, Dig». Es una canción que levanta al más muerto. Me agrada para salir a caminar, manteniendo un gesto de cabrón en la cara. Otro pulgar arriba. El resurgimiento. Con orgullo retornaste al trono de los malnacidos con Push the Sky Away. Tu decimoquinto álbum de estudio.

Skeleton Tree llegó ante mí cuando más lo necesitaba, justo en un momento amargo de mi vida. El dolor que se desprende de él pude hacerlo mío, al menos entenderlo. Es corto, minimalista y muy abrasivo. El piano bajo tus dedos y los sintetizadores de Warren son suficientes. La ira contenida de «Jesus Alone». Tu voz quebrándose en «I Need You», nunca antes vi a un Nick tan frágil. En «Girl In Amber» siento que se me cae la piel. «Distant Sky» es de las mejores baladas que has hecho, el toque que le da Elsa Torp te desquebraja. Quedas con un nudo en la garganta, una punzada en el estómago y una lágrima recorriendo tu mejilla. Déjame abrazarte, Nick. Quitémonos este malestar de los hombros. Acostémonos bajo el cielo distante del que tanto hablas y dejemos que la naturaleza se seque. Espera, ¿hay más? Veo que has traído tu nueva producción bajo el brazo: Ghosteen.

Más de cuarenta años de carrera, miles de historias y viajes por el mundo. Nada mal para un muchachito flacucho proveniente de Australia.


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